martes, 29 de abril de 2014

Influencias judías en la provincia de Jaén.

Los judíos medievales de Jaén moraron en torno al entramado de calles del Rostro, Santa Cruz, callejón del Gato y Plaza de los Huérfanos. La calle Maestra debió ser una vía de comercios judíos. El barrio judío, que luego se convertiría en barrio de judío-conversos, se extendía hasta el Arco de San Lorenzo y por Martínez Molina hasta la calle San Andrés y luego seguía por Martínez Molina hasta el Raudal de la Magdalena.

Estuvieron en la ciudad desde el siglo VII, como grupo minoritario, durante casi siete siglos. En el siglo XIV se estima que había unos 1.500 judíos en Jaén. Fueron expulsados por el tribunal de la Inquisición en 1483.
Una figura clave que no puede olvidarse en Jaén y sobre la que resalta su importancia Rafael Cámara, presidente de la Asociación Iuventa, es Ibn Shaprut;

Hasdai ibn Shaprut: poeta, médico, defensor de las comunidades judías de todo el Mediterráneo, desde Babilonia o Rusia hasta Italia o Francia. Uno de los grandes humanistas del Califato de Córdoba y un referente para todos los judíos del mundo en el siglo X, fue llamado Príncipe de los judíos. Su familia fue una de las más importantes de la España Medieval. Shaprut nació en Jaén en los años 910 o 915 y murió en la ciudad de Córdoba en 975.
Su padre, Ishaq ben Ezrá ibn Shaprut, también natural de Jaén, fue un hombre rico y piadoso, que incluso ejerció el mecenazgo con artistas judíos de su comunidad local y fundó una sinagoga en la almaja hebrea giennense. Aunque sus estudios primarios Hasday los cursó en Jaén, todavía siendo joven marchó a Córdoba, seguramente con motivo de las actividades económicas de su padre, Ishaq (o Isaac). Aprendió hebreo, árabe, latín y castellano. Apoyó a intelectuales como  Menahem ben Saruq o  Dunash ben Labrat. En él se inspiró la novela ‘Los cipreses de Córdoba’ de Yael Guiladi.



La asociación jiennense Iuventa, delegación local de la asociación Tarbut-Sefarad, hace más de diez años que comenzó a reivindicar la recuperación de la judería en Jaén. Los ciudadanos poco a poco reconocen la importancia de la cultura judía en Jaén y el Ayuntamiento hace suya esa reivindicación. Así, Jaén en 2005 consigue ser miembro de la Red de Juderías, a la que pertenecen una veintena de ciudades españolas. Ahora se da un nuevo paso al fijarse Jaén como sede andaluza el Consorcio Sefarad-Israel. Rafael Cámara, presidente de la asociación cultural Iuventa, señala: “De una vez por todas hay una verdadera apuesta por recuperar el barrio judío, tanto desde el ámbito cultural como el turístico”. Cámara califica el que Jaén sea sede de este consorcio de revulsivo. “Tendrá unas repercusiones en lo cultural, con actividades de temática específica judía y posibles convenios entre universidades andaluzas e israelíes; en lo turístico, ya que se visibilizará la judería y se investigará en el patrimonio judío; y en lo económico, al potenciarse las relaciones comerciales entre israelitas y jiennenses”. De esta forma, Cámara expresa su alegría por cómo el trabajo de concienciación de su asociación, junto con la concienciación ciudadana y la voluntad favorable del Ayuntamiento, comienzan a dar sus frutos. Buen ejemplo es el éxito e interés suscitado por el curso  que empezó a celebrarse la semana pasada en el Salón Mudéjar del Palacio de la Cultura “Los judíos en España: historia y cultura”. La actividad es organizada por el Consorcio Sefarad-Israel. Por su parte, Mercedes Gallardo, responsable de dicho consorcio se muestra muy satisfecha por la acogida del público y por el nivel de las conferencias impartidas por destacados especialistas, entre los que se encuentran los profesores Luis Coronas y Vicente Salvatierra.




Poca importancia del apellido,  al cambiarlo por uno castellano.
Respecto al tema de los apellidos judíos, Coronas desvela: “Los apellidos no son importantes, y digo el porqué: los judíos fueron convertidos en 1391 y muchos tomaron apellidos y nombres cristianos. A menudo escogían de los lugares donde vivían; muchos de los que se apellidan Jaén o Baeza pueden ser descendientes de judíos. También fueron muy frecuentes entre ellos los de Rodríguez, Gutiérrez, Núñez, Álvarez o Soria. Tanto el cambio de nombre como el de residencia  era para evitar la persecución de la Inquisición, por eso también es difícil localizarlos”.


Claras influencias de la sensual cocina sefardita en la española.
“Para casi todas las culturas árabe, judía, cristiana es de suma importancia honrar a los huéspedes  y tienen como valor primordial la hospitalidad. También los judíos en ese sentido ofrecían el pan y la sal como símbolo de acogida al huésped”, explica el investigador y gastrónomo Bernardo Jurado. Advierte, asimismo, que la cocina hebrea es sensual, aromática y colorista y por influencia árabe predomina el uso de especias. Recuerda también este estudioso, que es presidente de la Asociación de los Castillos, cómo los judíos, al igual que los musulmanes, no toman cerdo ni grasa de cerdo. Destaca la dafina: “Es el plato por excelencia del shabat y tiene una clara similitud con nuestro estofado de carne o cocido”. Jurado enumera otras recetas que reflejan la influencia de la cocina sefardí en la española, como la ajada, salsa de ajos, o las almendradas, pasteles de naranja y almendra. Bernardo Jurado y Luis Salas, hace unos años, obtuvieron un premio nacional por la creación de un pastel sefardita.


Artículo de Rocío Biedma:
Me gusta pasear, casi con añoranza, por entre los callejones pretéritos de nuestra Judería. Igual que me emocionan el resplandor de nuestra catedral, la gentileza de nuestro castillo y el marco de nuestros baños árabes, también es para mí un gozo contemplar cómo el tiempo ha quedado apresado en cada muro, en cada esquina, sobrevividos inexorablemente a través de los siglos. Sus piedras guardan señales de una historia que se viste de sombras o sonrosados atardeceres, se cubre de escarcha en las noches de invierno y de sudor rancio en las tardes de verano y huele a jazmín yapan recién hecho.
El silencio de las calles invoca nombres cuyos suspiros quedaron grabados en cada loso que avanza, se curva y se eleva en el aire como un secreto eterno dentro de un cosmos cerrado. El quehacer diario nos lleva veloz de un sitio a otro, la mirada se hace impasible a la belleza de nuestro pasado y no nos paramos a pensar en que algunas cosas las hacemos por última vez Pero nos quedan estas reliquias que, frágiles y disolutas, dejan constancia de nuestra heredad y nos unen a quienes nos antecedieron y a quienes nos sucedan.


Actualidad: Ejemplos de actos realizados en Jaén, durante el anterior año 2013, relacionados con la cultura judía;

1.- Jaén se suma también a la XIV Jornada Europea de la Cultura Judía, que se desarrolla con el lema "Patrimonio judío y natural". La asociación IUVENTA-Tarbut Jaén organiza varias actividades para esta jornada. El sábado 28 de septiembre hay prevista una visita guiada "Leyendas y tradiciones de la judería giennense" (a las 20 horas, salida desde la plaza San Francisco) y el domingo 29, a las 10 horas, junto al Grupo Ecología Activa (GEA), se desarrollará la actividad "Labores de mantenimiento en el Bosque de la Tolerancia".Los actos se cierran el domingo 29, a las 20 horas, con una charla concierto de Jorge Rozemblum: "Música sefardí: todos a cantar", en el patio Palacio Municipal de Cultura.
Durante todos estos días, del 26 al 29 de septiembre, se desarrollan las Jornadas gastronómicas sefardíes: Taberna "El Pilar del Arrabalejo".

2.- Rafael Cámara Expósito, investigador y presidente de la Asociación IUVENTA-Tarbut Jaén, imparte este sábado 22 de febrero una charla sobre "El judío giennense Hasday ibn Shaprut, prototipo de convivencia interreligiosa".


http://www.youtube.com/watch?v=PFltC458zjY  -La cultura judía en Jaén.


Leyendas de Jaén:

La mesa de Salomón: La ciudad siempre ha estado muy relacionada con el esoterismo. Los judíos son, entre otros, los que durante siglos buscaron el nombre de Dios, es decir: el conocimiento perfecto que solo encontró Salomón y que dejó escrito en su anillo y en la mítica Mesa de Salomón, tablero o espejo que, como dice Juan Eslava Galán, se encuentra oculta en Jaén, en el Santuario de la Diosa Madre que se identifica con la actual solar de la Catedral. Esa sabiduría daba, además, riqueza y todos aquellos que en Jaén estuvieron relacionados con este Santuario mítico tuvieron fortunas ingentes que sus solos medios no podían explicar. Como Salomón, que construye un gran templo lleno de riquezas que trae -además de expertos que lo construyen-, de muchos lugares del mundo conocido. Entre otros de Tartesos, el legendario reino nativo del sur peninsular y estirpe de los pueblos íberos que dominaron ésta tierra.

La cueva del tesoro de la Puerta de Baeza: Hay multitud de leyendas jiennenses que insisten en ello, en que las galerías y cuevas secretas de la ciudad poseen un tesoro, y en todo en un contexto misterioso y oculto que hay que respetar, para evitar terribles consecuencias. Tesoros que no tienen que ser siempre materiales, sino que serían sagrados y tendrían que ver con el secreto conocimiento que se guardaba en la ciudad santa del santo reino Jaén.
En la plaza de los Huérfanos de Jaén, en donde estaba una de las imponentes puertas de la muralla, la de Baeza, de la que ahora solo queda poco más que los cimientos, se sitúa una de las leyendas más curiosas y esotéricas que se conservan.
Se trata de un tesoro posiblemente propiedad de la familia judía que habitaba esa casa y que algún día volvería para recuperar sus propiedades tras la expulsión de los judíos de Jaén. Cuenta que unos ganaderos que estaban de viaje pidieron pasar la noche en una casa entre la plaza de los Huérfanos y la calle del mismo nombre. Aceptando la dueña por la generosa retribución que le ofrecían los pastores, estos se alojaron en el sótano, como ellos querían. A media noche la hija de los dueños se despertó y oyó unos extraños susurros que procedían de los sótanos de la casa, y sigilosamente descendió hacia ellos y vio, sin que los hombres se percataran de su presencia, como estos se encontraban alrededor de una vela encendida y pronunciaban unas palabras en un idioma que no comprendía. Tras las palabras y el ritual se abrió mágicamente uno raja en los muros; sin pausa, los pastores entraron por la grieta y al poco salieron cargados de monedas, joyas y otros objetos preciosos.

Apagaron la vela y entonces la brecha del muro se cerró. Al día siguiente los ganaderos abandonaron la casa, y la muchacha, que había memorizado las extrañas palabras que oyó pronunciar, pidió a su madre, tras decirle escuetamente lo que había visto, que la acompañara al sótano esa misma noche. Encendió la vela, que estaba ya muy pequeña por el uso de los pastores, y repitió el ritual que había observado, pronunciando las palabras mágicas; entonces, efectivamente, se abrió de nuevo el muro, ante el gran asombro de la madre. Mientras que la madre se quedó sosteniendo la vela, la hija entró en la cueva y deslumbrada ante el magnífico tesoro que cobijaba se entretuvo, la madre desesperada advirtió que la vela estaba a punto de apagarse, que cogiese cualquier cosa y saliera corriendo, pero la codicia de la joven la entretuvo hasta que por fin la vela se apagó sin que la muchacha reaccionara a tiempo ante los gritos de la madre que veía cómo la entrada a la cueva se cerraba. La madre, desesperada, se lanzó hacia el muro, pero este ya era de nuevo una sólida pared de piedra. Allí dentro se quedó la muchacha.






Entrada del judaísmo en Jaén.

Podemos decir que la historia del judaísmo en Jaén ha significado para
nosotros un constante cúmulo de sorpresas desde el principio. Si
sorprendente fue descubrir que Jaén había tenido una notable comunidad
judía en la antigüedad, no menos lo sería saber de la existencia de un
barrio judío localizado o de una iglesia que casi con toda seguridad fue
anteriormente sinagoga.
Pero si el descubrimiento de esta parte de nuestra historia fue
impactante, aún más si cabe sería el encontrar posteriormente el
nombre de un judío jiennense en gran cantidad de publicaciones
sobre la historia del judaísmo español.
No podemos decir que no sabíamos nada de él. Habíamos oído hablar
"algo" de un gran médico, un gran sabio, que decían había vivido sus
primeros años en la llamada "Casa de los Rincones", e incluso sabíamos
su nombre, "ibn Shaprut.. Lo que no alcanzábamos a comprender en
aquellos primeros momentos era la verdadera importancia de Hasday ibn
Shaprut en la historia de los judíos españoles, en la historia de nuestro
país y por supuesto, en la historia de nuestra ciudad.
Con esta publicación intentamos difundir algo de la vida y obra de
Hasday, que para nosotros es sin duda el más ilustre jiennense de todos
los tiempos, y lo podemos hacer gracias a la desinteresada colaboración
de Francisco Bueno García, un malagueño que lleva más de veinte años
estudiando el judaísmo español y que nos ha "prestado", más bien
regalado a los jiennenses, ese artículo que descubriéramos en internet y
que tanto asombro causó entre nosotros. Hace más de mil años nació en Jaén un personaje importantísimo en la
historia de la propia ciudad y de España. Su dimensión trasciende la
tierra que le vio nacer puesto que fue una figura señera del califato de
Córdoba. Trasciende las fronteras de España porque fue embajador de
Abd al-Rahman III ante los dos grandes imperios de la época y tuvo una
influencia muy importante en las relaciones internacionales. Trasciende
su propia dimensión de político pues fue un gran médico e investigador.
En mi opinión debe permanecer en el recuerdo, ser admirado por sus
paisanos de hoy, no solamente entre los sabios o los historiadores. Por
eso accedo gustosísimo a que se editen estas páginas. Sería muy feliz si
contribuyen a que los no profesionales de la historia también le admiren,
le recuerden y le conozcan.
Digamos en primer lugar algo sobre la época en que vivió Hasday.
Se puede decir que es medianamente conocida la civilización y la vida
musulmana en el califato de Córdoba. Se conoce bastante menos la vida
de los judíos de España en esa época. Por ello permitidme que os diga
unas palabras sobre ellos para situar a nuestro personaje.
Las relaciones entre judíos y musulmanes en la España de los siglos IX y
X fueron muy buenas para los judíos y provechosas para los
musulmanes.
Al principio de la dominación musulmana los judíos fueron considerados
como protegidos de los invasores. Aumentaron en número y en posición
social al llegar los nuevos conquistadores.
Sefarad es el nombre que los judíos dieron a la península ibérica desde muy antiguo. Precisamente, por ese motivo, existe actualmente una Red de Juderías en España que lleva el nombre de “Caminos de Sefarad”. Uno de los objetivos actuales de la Asociación Socio-Cultural Inventa, es que la ciudad de Jaén entre a formar parte de dicha red, promocionando nuestro casco antiguo a nivel internacional y refrescando la memoria de los jiennenses sobre una parte de nuestro pasado que no podemos dejar en el olvido.
Jaén fue una de las ciudades de Separad, pero también uno de los lugares donde la convivencia pacífica entre musulmanes, cristianos y judíos se hizo patente. Jaén formó parte de la denominada “España de las Tres Culturas” y hoy, junto al resto de ciudades hermanas en este sentido, tenemos mucho que decir al mundo en el actual contexto de conflictividad internacional.

Para poder situarnos en la importancia y la antigüedad de las comunidades hebreas de Sefarad, hay que comenzar por decir que los datos más antiguos sitúan la presencia de los judíos en la Península Ibérica a raíz de la destrucción el Templo de Jerusalén por el emperador romano Tito, en el año 70 d. C. Sin embargo, hay quien sostiene que la presencia judía en estas tierras es incluso anterior al nacimiento de Cristo y cierto es que, en el Antiguo Testamento, podemos leer: “… y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad” (Abdias, 1-20). Ya en tan lejana época la palabra Sefarad quería decir España.

martes, 8 de abril de 2014

EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS DE JAÉN.

La judería de Jaén que conocemos como tal, el antiguo barrio de Santa Cruz, es precisamente la zona que ocuparon los judíos y posteriormente los judeo-conversos, durante los años de dominación cristiana. Esto es desde que Jaén pasó al dominio del rey cristiano Fernando III El Santo.
Sabemos que anteriormente también existió población judía en Jaén, pero actualmente es imposible ubicarla en ninguna zona concreta de la ciudad, ya que los judíos jiennenses tuvieron que huir a las ciudades de los reinos cristianos de Castilla, tras la invasión almohade, como veremos posteriormente.
Sí es necesario aclarar que, a pesar de no existir constancia de donde se ubicaba la judería en época musulmana, ese mismo Barrio de Santa Cruz tiene una morfología que coincide plenamente con la definición que Torres Balbás hace de los barrios judíos en las ciudades hispano-musulmanas: “barrios separados, calles apartadas y angostas y escasas salidas que se cerraban por la noche”. En base a esto, tampoco se puede eliminar la hipótesis de que la judería, en época musulmana, estuviera ubicada en el mismo lugar que durante la posterior dominación cristiana.
Continuando con la historia de los judíos en Jaén, decir que tras la caída del Califato de Córdoba, el territorio de éste se dividió en los llamados Reinos de Taifas. En ese momento Jaén pasó a depender del
Reino Zirí de Granada. La judería de Jaén será tras la de la capital (Granada), la más grande comunidad judía de ese reino, incluso por delante de Málaga. La judería jiennense prosperó mucho durante esa etapa histórica.
Será en el año 1.066 cuando un motín contra los judíos de Granada, dará comienzo a una etapa menos afortunada. En Jaén, su Gobernador, llamado Musakkan, se apoderó de las riquezas de los judíos jiennenses. Solo tuvieron ante ellos dos opciones: emigrar o pagar un elevado impuesto que les permitiera continuar viviendo en Jaén.
En el siglo XII, las persecuciones de los musulmanes almohades contra los judíos, harán que la aljama hebrea de Jaén parezca llegar a su exterminio, ya que se vieron obligados a huir hacia los territorios cristianos de Castilla, donde sus gobernantes les daban ciertos privilegios y podían vivir con relativa paz.
Las anteriores etapas de respeto y convivencia entre musulmanes y judíos habían desaparecido.
A partir de ese momento serían los cristianos los que, de nuevo, convivirían con los judíos españoles.
Será en 1.246, momento en que la ciudad es tomada por el Rey cristiano Fernando III El Santo, cuando pronto se volverán a ver judíos en Jaén como arrendadores de rentas. La judería de Jaén se recompone.
A finales de este mismo siglo, en 1.294, la judería de Jaén contaba de nuevo con un tamaño considerable. Es citada en el Padrón de Huete, pagando unos tributos no muy distantes de los de Córdoba. Esta es una prueba del desarrollo económico de la aljama hebrea de Jaén. Ya en esa época la judería jiennense estaría enclavada entre las parroquias de San Andrés y San Pedro

                          


Durante el reinado de Pedro I “El Cruel” en los territorios castellanos, los judíos siempre estuvieron a favor de este monarca, especialmente en la significada guerra fraticida en la que se disputaba el trono con Enrique de Trastámara. Aquí es cuando surge la leyenda de “La Casa de los Rincones”, mencionada en el Capítulo anterior.
El Rey Pedro I “El Cruel” se verá obligado a pedir ayuda al reino musulmán de Granada, permitiendo a cambio de ese favor que cautivaran a los judíos de Jaén. Se sabe que en esa época la ciudad contaba con unas 300 familias, esto es aproximadamente unos 1.500 judíos, según nos dice José Luis Lacave en su libro “Juderías y Sinagogas Españolas”. No sabemos si todos fueron vendidos pero sí que fue una durísima prueba para la judería de Jaén.
En 1.391 la judería de Jaén fue asaltada. La chispa estalló en Córdoba el 15 de Marzo de ese año, Miércoles de Ceniza. Desde allí la tragedia se extendió, arrasando con todas las juderías jiennenses. Jaén, Ubeda, Baeza, Andújar... sufrieron la intolerancia.
De nuevo los judíos de Jaén tuvieron que elegir entre dos opciones: el exilio, huyendo al Reino Nazarí de Granada, o la conversión al cristianismo. Este es el momento histórico en que se produjeron en masa las conversiones de los judíos españoles, que pasaron a llamarse judeo-conversos o criptojudíos.
Estas conversiones en ocasiones fueron reales, seducidos y convencidos por la religión cristiana, la adoptaron y profesaron en verdad. En otros muchos casos las conversiones al cristianismo fueron ficticias, aparentando exteriormente ser cristianos pero conservando, en lo más profundo de su corazón, sus creencias religiosas y, en el más celoso de los secretos, la práctica de las mismas. Es la época de los falsos conversos, los “anusim” en hebreo, obligados al bautismo cristiano por causas de fuerza mayor.
La judería de Jaén se convirtió en un barrio de judeo-conversos. Una de sus sinagogas se convirtió en la que se llamó Parroquia de Santa Cruz. El escaso interés mostrado por los sacerdotes hacia ese barrio queda patente en el hecho de que esa parroquia sólo tenía culto cada tres meses.
La documentación posterior evidencia que la mayoría de esos judeo-conversos siguieron viviendo en el antiguo barrio judío. La mayor parte de los procesados por la futura Inquisición, al menos en sus primeros tiempos, serán judeo-conversos que vivían en ese barrio.
El barrio cambió de nombre recibiendo el de Santa Cruz, igual que en Sevilla y León. ¿Qué mejor nombre para cristianizar y borrar toda huella pagana de esa zona? Aún hoy, la calle principal de ese barrio sigue llamándose igual, “Santa Cruz”.
Los judeo-conversos siguieron recaudando las rentas de la corona y haciendo préstamos en clandestinidad. Estas acciones depertarían el recelo del pueblo y fueron preparando el terreno para los posteriores motines anti-judios.
El año de 1.473 traería otra vez la desgracia a los judíos de Jaén. De nuevo será Córdoba el lugar donde estallará la chispa, provocando que, el 21 de Marzo, el popular Condestable de Castilla D. Miguel Lucas de Iranzo sea asesinado por “cristianos viejos”. De este asesinato se culpará injustamente a los judeo-conversos, que tendrán que padecer uno de los momentos más horribles y virulentos de la historia de Jaén. La masa popular, enfurecida por el asesinato del Condestable, se dirigió hacia los barrios de los conversos para convertirlos en una verdadera carnicería.




Estas revueltas se caracterizaron porque no solo se persiguió a los conversos, sino también a los que los defendían. Ese fue el “pecado” del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo que, viendo lo que estaba ocurriendo en Córdoba, intentó frenar cualquier atentado contra los cripto-judíos de Jaén.
Mariana, en su Historia General de España, refiriéndose al asesinato del Condestable Iranzo, dice lo siguiente:
“Esto fue la causa de que el odio y envidia de la muchedumbre se revolviése contra él de tal guisa, que con cierta conjuración que hicieron un día le mataron en una iglesia en que oía misa. La rabia y furia fue tan arrebatada y tal el sobresalto, que apenas dieron lugar para que Doña Teresa de Torres, su mujer, y sus hijos se recogiesen en el Alcázar”.
“Como el Condestable pusiese las rodillas para facer oración, uno del pueblo, que más cerca del se falló, le dio tan grande golpe con una ballesta de acero en la cabeza, que dio con él en el suelo, e todos los que cerca del estaban lo firieron con lanzas e espadas de tal manera que no quedó en él señal de persona humana, e luego todos juntos fueron a robar e matar los conversos”.
Sus asesinos quedaron impunes.
Una leyenda de Jaén, conocida como “La Leyenda Negra del Condestable”, nos cuenta que los asesinos del Condestable fueron juzgados y ejecutados por el propio rey Enrique IV. Esta leyenda no escatima la ocasión de desprestigiar a la figura del Condestable, atribuyendo el éxito y títulos del mismo a unos supuestos favores prestados a su rey en la alcoba real.
Todo un cuento chino. Probablemente se trata de una leyenda ideada para desprestigiar al Condestable Iranzo por el mero hecho de defender a los conversos.
Tan solo diez años después, en 1.483, se establece en Jaén el Tribunal de la Inquisición, tercero en España tras los de Córdoba y Sevilla. Que el tercer Tribunal de la Inquisición se ubicara en Jaén es señal inequívoca de la importante comunidad de judeo-conversos existente en la ciudad.
Los primeros cincuenta años de ese Tribunal se dedicaron con especial celo a la persecución de falsos conversos en todos los reinos gobernados por los Reyes Católicos. Sobre los judeo-conversos siempre pesó la sospecha de su posible práctica en secreto del judaismo. A partir de ese momento tendrán que ser todavía más precavidos para seguir practicando su religión y costumbres. La Inquisición los vigilará de cerca y la posibilidad de ser denunciados siempre estará acechándoles.
Entre esas actitudes intolerantes no podían faltar los insultos. Los judeo-conversos eran llamados por el resto de la población “marranos”, hecho que resulta desagradable plasmar en este libro y por el que es fácil sentir vergüenza ajena, pero no por eso deja de ser una realidad y una parte de nuestra historia que no debemos ocultar.
Será la época de los “sambenitos”, hábitos penitenciales con los que se vestía a los condenados por la Inquisición que después serían reintegrados a la comunidad. Los sambenitos se colgaban después en las iglesias con el nombre de la persona que lo había portado, “para que se perpetuara la memoria del pecado”.
Los sambenitos, por lo general, eran trajes amarillos con una o dos cruces diagonales pintadas sobre ellos. Los que habían de ser relajados en un Auto de Fe tenían que llevar puesto un sambenito negro con llamas, demonios y temas similares pintados en el mismo.
De ahí procede la célebre frase, “ya le han colgado el sambenito”, tan utilizada actualmente en nuestro país.
En los Autos de Fe se realizaba la lectura pública de las sentencias de los inquisidores, en presencia de los acusados y con gran cantidad de público y autoridades. Antes de la lectura de sentencias no faltaba una solemne misa y sermón. Las penas iban desde la confiscación de bienes, multas o destierro, hasta la obligación de llevar el sambenito. También se quemaban de forma simbólica a algunos condenados, eran “quemados en estatua”. En el mismo Auto de Fe eran entregados al verdugo los condenados a pena de muerte.
En los Autos de Fe se mostraba al pueblo todo el aparato ceremonial y poder del Tribunal.
Pocos años después llegó el detonante de tanta persecución y anti-judaismo. Los Reyes Católicos, el 31 de Marzo de 1.492, dictaron un decreto en el que ordenaron la expulsión de todos aquellos judíos que no quisieran abrazar el cristianismo.
Muchos judíos, hay quien dice que 300.000, salieron de España como consecuencia del cruel edicto. Llevaban, como mínimo, 15 siglos en nuestro país, su país. Durante generaciones guardaron las llaves de sus casas en aquellos países extranjeros que los acogieron, esperando el momento propicio para regresar a sus hogares y recuperar sus propiedades.
El destino no lo permitió. Ellos, a pesar de todo y como españoles que eran, mantuvieron su idioma, cantos, tradiciones... aún hasta hoy. Podemos resumir nuestro sentir al respecto con la frase que el Sultán Bayazit II de Bizancio, pronunció al recibir a los judíos expulsados de España:
“Cuanto España ha perdido lo he ganado yo”
A pesar de la expulsión, aún serán muchos los que permanecerán en nuestras tierras aparentando ser cristianos. En el siglo XVI seguirán las persecuciones contra ellos. Por esta razón, el Cabildo Eclesiástico de Jaén, imitando a ciertas cofradías de la ciudad, dictó una ordenanza en la que se vedaba la entrada a todos los que no acreditaran ser cristianos viejos, en los oficios y dignidades de su iglesia. El “cristiano viejo” era aquel que no tenía ascendencia judía ni musulmana.
Posteriormente en Toledo, el 23 de Julio de 1.547, en Cabildo de Canónigos de esa Catedral, se copió lo dictado en Jaén y nació el tristemente famoso “Estatuto de Limpieza de Sangre de la Catedral de Toledo”.
Vemos como la ordenanza de la Catedral de Jaén sirvió de modelo en Toledo, para la realización de esos lamentablemente conocidos “Estatutos de Limpieza de Sangre”, elaborados por el Cardenal Silíceo en 1.547.
El investigador Francisco Bueno nos dijo: “Estatutos de limpieza de sangre los hay anteriores, como el Estatuto de Sarmiento y otros que en realidad son más imprecisos y menos tajantes. Sólo que el Estatuto del Cardenal Silíceo, de Toledo, es el que en realidad fija y marca esas actuaciones. Luego otros le siguen. El Estatuto de Silíceo está inspirado en Jaén”.
Los Estatutos de Limpieza de Sangre, o pruebas documentales de no tener antecedentes judíos o musulmanes, serían necesarios para ingresar en muchos de los colegios mayores y universidades, así como en las órdenes religiosas y militares.
Los conversos judíos de Jaén siguieron ejerciendo las mismas profesiones: finanzas, banqueros, recaudaciones de rentas, médicos, boticarios, escribanos, comerciantes... y, sorprendentemente, con la misma fortuna.

martes, 14 de enero de 2014

Población e instituciones judías en Jaén.

Población judía en Jaén: 
La presencia judía en Jaén se remonta, al menos, al s. VII.  Sabemos que ya en el s. XIV la Judería albergaba a unas 300 familias, unas 1500 personas.  Inteligentes y laboriosos, como no pueden poseer tierras, se dedican a multitud de oficios como los plateros, tejedores y sastres, zapateros, secretarios y escribientes, médicos y farmacéuticos, mercaderes y, particularmente, pequeños banqueros y recaudadores de impuestos para el gobierno local. 
  
   Al final de este siglo (1391) los judíos sufren una gran persecución, muchos se convierten al cristianismo (más o menos aparente-mente, pues siguen conservando en privado sus tradiciones y la observancia de la Ley de Moisés).  Entonces el barrio adopta el nombre de "Barrio de Santa Cruz".  En 1483 se ordena la expulsión de los judíos andaluces (en el resto de la España peninsular la expulsión se producirá en 1492) y la Judería de Jaén queda sumida en el abandono. 
  
   Afortunadamente, en el año 2007 el Ayuntamiento de Jaén emprende un plan de recuperación de la Judería, que queda integrada en la Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad".  Aclaración: "Sefarad" es "España" (Península Ibérica) en hebreo; por eso se llaman "sefardíes" los descendientes de antiguos judíos que habitaron en España y Portugal. 

 Personas ilustres judías de Jaén: 
  • Isaac ibn Ezra. Padre del príncipe o nasi Hasday ibn Shaprut, era natural de Jaén. Costeó una sinagoga en su ciudad natal. Destacado mecenas de los artistas judíos locales, fue un hombre poderoso en su época y tuvo como secretario particular al célebre poeta hispano-judío Menahem ben Saruq, que posteriormente continuaría como secretario de su hijo Hasday. 
  • Hasday ibn Shaprut, célebre cortesano en el califato, mecenas de la cultura judía, médico, galeno y Príncipe de los Judíos de Al-Andalus, entre otros destacados cargos. 
  • Yosef Ben Yustu, natural de Jaén. Nacido en el siglo XII, fue discípulo de Isaac Al-Fasí. Después de la muerte de su maestro parece que vivió algún tiempo en el norte de África. 
  • Yaacob Al Yayaní. Oriundo de Jaén. Nacido en el siglo XIII, amigo del poeta Abraham Ben Sosan y del también poeta Todros Ben Yehudá Leví Abulafia. Autor del libro "Comentario al Libro de Job". 
  • Rabí Zulema Aben Nahamías, primer almojarife de la ciudad de Jaén tras la conquista castellana en la primavera de 1246. Fue nombrado por Fernando III. El rey, en el repartimento de la ciudad, antes de tomar posesión de la misma, donó unas casas propiedad de este rabino a la Orden de Santiago. 
  • Gran Rabino Sabetay DJaendescendiente de los judios expulsados de Jaen, su familia ha conservado el nombre "Jaen" como parte de su apellido. Gran Rabino de los Balcanes, y Gran Rabino de Argentina y Uruguay, en diferentes momentos de la primer mitad del siglo XX. Nació en Serbia y falleció en Argentina. Fundó un seminario rabínico sefaradí en Buenos Aires y fue sobreviviente del Holocausto. Famoso además como novelista, escritor de teatro y periodista, e incansable defensor del sionismo. Hoy una de las sedes de la Universidad Popular de Jaen lleva su nombre 
  • Alonso de Escalante, el primer judío quemado en América. Natural de Jaén, ejerció como escribano público en Bayamo (Cuba), de donde pasó a la ciudad de Santiago de Cuba con el cargo de "fundidor de oro". En 1517 fue detenido y enviado a Sevilla donde fue procesado como hereje por la Santa Inquisición y condenado a la hoguera en el Auto de Fe de 1523. 
  • Capitán Diego de Palomino. Natural de Jaén y descendiente de judeoconversos, fue fundador de la ciudad de Jaén de Bracamoros, en Perú 


Instituciones y lugares de procedencia judía en Jaén: 
  • Palacio de Villardompardo, donde se encuentran los baños árabes, en su interior, que durante la segunda mitad del siglo XIII fueron utilizados por judíos y cristianos en días y horarios distintos. 
  • Casa de los Ibn Shaprut. Espacio donde según una leyenda local habitó una de las familias judías más importantes de la España medieval. 
  • Restos del Palacio de los Torres de Navarra, actual Centro de Promoción y Desarrollo Económico.[4] 
  • Carnicerias, bajo las cuales se encuentran los Baños del Naranjo, futura sede de la delegación en Andalucía de Casa Sefarad-Israel.[5] 
  • Menorá de la Plaza de los Huérfanos (Plaza Dr. Blanco Nájera). Monumento a los judíos expulsados de la ciudad y restos arqueológicos de la puerta de acceso de la antigua muralla al barrio judío, conocida con el nombre de "Puerta de Baeza". 
  • Real Monasterio de Santa Clara. Según tradición fundado por Fernando III "El Santo". Trasladado desde una zona extramuros al interior de la ciudad, a su ubicación actual, posiblemente en el siglo XV. Con el tiempo fue ocupando espacios de la primitiva judería e incorporó a su fábrica los terrenos de la primitiva iglesia de Santa Cruz, anteriormente sinagoga. Es tradición que las mujeres casaderas, antes de su boda, donen huevos a las religiosas en la creencia de que evitaran la lluvia en el día del enlace nupcial. Es visitable el patio de acceso al inmueble, de cierto sabor a hacienda rural.