martes, 29 de abril de 2014

Influencias judías en la provincia de Jaén.

Los judíos medievales de Jaén moraron en torno al entramado de calles del Rostro, Santa Cruz, callejón del Gato y Plaza de los Huérfanos. La calle Maestra debió ser una vía de comercios judíos. El barrio judío, que luego se convertiría en barrio de judío-conversos, se extendía hasta el Arco de San Lorenzo y por Martínez Molina hasta la calle San Andrés y luego seguía por Martínez Molina hasta el Raudal de la Magdalena.

Estuvieron en la ciudad desde el siglo VII, como grupo minoritario, durante casi siete siglos. En el siglo XIV se estima que había unos 1.500 judíos en Jaén. Fueron expulsados por el tribunal de la Inquisición en 1483.
Una figura clave que no puede olvidarse en Jaén y sobre la que resalta su importancia Rafael Cámara, presidente de la Asociación Iuventa, es Ibn Shaprut;

Hasdai ibn Shaprut: poeta, médico, defensor de las comunidades judías de todo el Mediterráneo, desde Babilonia o Rusia hasta Italia o Francia. Uno de los grandes humanistas del Califato de Córdoba y un referente para todos los judíos del mundo en el siglo X, fue llamado Príncipe de los judíos. Su familia fue una de las más importantes de la España Medieval. Shaprut nació en Jaén en los años 910 o 915 y murió en la ciudad de Córdoba en 975.
Su padre, Ishaq ben Ezrá ibn Shaprut, también natural de Jaén, fue un hombre rico y piadoso, que incluso ejerció el mecenazgo con artistas judíos de su comunidad local y fundó una sinagoga en la almaja hebrea giennense. Aunque sus estudios primarios Hasday los cursó en Jaén, todavía siendo joven marchó a Córdoba, seguramente con motivo de las actividades económicas de su padre, Ishaq (o Isaac). Aprendió hebreo, árabe, latín y castellano. Apoyó a intelectuales como  Menahem ben Saruq o  Dunash ben Labrat. En él se inspiró la novela ‘Los cipreses de Córdoba’ de Yael Guiladi.



La asociación jiennense Iuventa, delegación local de la asociación Tarbut-Sefarad, hace más de diez años que comenzó a reivindicar la recuperación de la judería en Jaén. Los ciudadanos poco a poco reconocen la importancia de la cultura judía en Jaén y el Ayuntamiento hace suya esa reivindicación. Así, Jaén en 2005 consigue ser miembro de la Red de Juderías, a la que pertenecen una veintena de ciudades españolas. Ahora se da un nuevo paso al fijarse Jaén como sede andaluza el Consorcio Sefarad-Israel. Rafael Cámara, presidente de la asociación cultural Iuventa, señala: “De una vez por todas hay una verdadera apuesta por recuperar el barrio judío, tanto desde el ámbito cultural como el turístico”. Cámara califica el que Jaén sea sede de este consorcio de revulsivo. “Tendrá unas repercusiones en lo cultural, con actividades de temática específica judía y posibles convenios entre universidades andaluzas e israelíes; en lo turístico, ya que se visibilizará la judería y se investigará en el patrimonio judío; y en lo económico, al potenciarse las relaciones comerciales entre israelitas y jiennenses”. De esta forma, Cámara expresa su alegría por cómo el trabajo de concienciación de su asociación, junto con la concienciación ciudadana y la voluntad favorable del Ayuntamiento, comienzan a dar sus frutos. Buen ejemplo es el éxito e interés suscitado por el curso  que empezó a celebrarse la semana pasada en el Salón Mudéjar del Palacio de la Cultura “Los judíos en España: historia y cultura”. La actividad es organizada por el Consorcio Sefarad-Israel. Por su parte, Mercedes Gallardo, responsable de dicho consorcio se muestra muy satisfecha por la acogida del público y por el nivel de las conferencias impartidas por destacados especialistas, entre los que se encuentran los profesores Luis Coronas y Vicente Salvatierra.




Poca importancia del apellido,  al cambiarlo por uno castellano.
Respecto al tema de los apellidos judíos, Coronas desvela: “Los apellidos no son importantes, y digo el porqué: los judíos fueron convertidos en 1391 y muchos tomaron apellidos y nombres cristianos. A menudo escogían de los lugares donde vivían; muchos de los que se apellidan Jaén o Baeza pueden ser descendientes de judíos. También fueron muy frecuentes entre ellos los de Rodríguez, Gutiérrez, Núñez, Álvarez o Soria. Tanto el cambio de nombre como el de residencia  era para evitar la persecución de la Inquisición, por eso también es difícil localizarlos”.


Claras influencias de la sensual cocina sefardita en la española.
“Para casi todas las culturas árabe, judía, cristiana es de suma importancia honrar a los huéspedes  y tienen como valor primordial la hospitalidad. También los judíos en ese sentido ofrecían el pan y la sal como símbolo de acogida al huésped”, explica el investigador y gastrónomo Bernardo Jurado. Advierte, asimismo, que la cocina hebrea es sensual, aromática y colorista y por influencia árabe predomina el uso de especias. Recuerda también este estudioso, que es presidente de la Asociación de los Castillos, cómo los judíos, al igual que los musulmanes, no toman cerdo ni grasa de cerdo. Destaca la dafina: “Es el plato por excelencia del shabat y tiene una clara similitud con nuestro estofado de carne o cocido”. Jurado enumera otras recetas que reflejan la influencia de la cocina sefardí en la española, como la ajada, salsa de ajos, o las almendradas, pasteles de naranja y almendra. Bernardo Jurado y Luis Salas, hace unos años, obtuvieron un premio nacional por la creación de un pastel sefardita.


Artículo de Rocío Biedma:
Me gusta pasear, casi con añoranza, por entre los callejones pretéritos de nuestra Judería. Igual que me emocionan el resplandor de nuestra catedral, la gentileza de nuestro castillo y el marco de nuestros baños árabes, también es para mí un gozo contemplar cómo el tiempo ha quedado apresado en cada muro, en cada esquina, sobrevividos inexorablemente a través de los siglos. Sus piedras guardan señales de una historia que se viste de sombras o sonrosados atardeceres, se cubre de escarcha en las noches de invierno y de sudor rancio en las tardes de verano y huele a jazmín yapan recién hecho.
El silencio de las calles invoca nombres cuyos suspiros quedaron grabados en cada loso que avanza, se curva y se eleva en el aire como un secreto eterno dentro de un cosmos cerrado. El quehacer diario nos lleva veloz de un sitio a otro, la mirada se hace impasible a la belleza de nuestro pasado y no nos paramos a pensar en que algunas cosas las hacemos por última vez Pero nos quedan estas reliquias que, frágiles y disolutas, dejan constancia de nuestra heredad y nos unen a quienes nos antecedieron y a quienes nos sucedan.


Actualidad: Ejemplos de actos realizados en Jaén, durante el anterior año 2013, relacionados con la cultura judía;

1.- Jaén se suma también a la XIV Jornada Europea de la Cultura Judía, que se desarrolla con el lema "Patrimonio judío y natural". La asociación IUVENTA-Tarbut Jaén organiza varias actividades para esta jornada. El sábado 28 de septiembre hay prevista una visita guiada "Leyendas y tradiciones de la judería giennense" (a las 20 horas, salida desde la plaza San Francisco) y el domingo 29, a las 10 horas, junto al Grupo Ecología Activa (GEA), se desarrollará la actividad "Labores de mantenimiento en el Bosque de la Tolerancia".Los actos se cierran el domingo 29, a las 20 horas, con una charla concierto de Jorge Rozemblum: "Música sefardí: todos a cantar", en el patio Palacio Municipal de Cultura.
Durante todos estos días, del 26 al 29 de septiembre, se desarrollan las Jornadas gastronómicas sefardíes: Taberna "El Pilar del Arrabalejo".

2.- Rafael Cámara Expósito, investigador y presidente de la Asociación IUVENTA-Tarbut Jaén, imparte este sábado 22 de febrero una charla sobre "El judío giennense Hasday ibn Shaprut, prototipo de convivencia interreligiosa".


http://www.youtube.com/watch?v=PFltC458zjY  -La cultura judía en Jaén.


Leyendas de Jaén:

La mesa de Salomón: La ciudad siempre ha estado muy relacionada con el esoterismo. Los judíos son, entre otros, los que durante siglos buscaron el nombre de Dios, es decir: el conocimiento perfecto que solo encontró Salomón y que dejó escrito en su anillo y en la mítica Mesa de Salomón, tablero o espejo que, como dice Juan Eslava Galán, se encuentra oculta en Jaén, en el Santuario de la Diosa Madre que se identifica con la actual solar de la Catedral. Esa sabiduría daba, además, riqueza y todos aquellos que en Jaén estuvieron relacionados con este Santuario mítico tuvieron fortunas ingentes que sus solos medios no podían explicar. Como Salomón, que construye un gran templo lleno de riquezas que trae -además de expertos que lo construyen-, de muchos lugares del mundo conocido. Entre otros de Tartesos, el legendario reino nativo del sur peninsular y estirpe de los pueblos íberos que dominaron ésta tierra.

La cueva del tesoro de la Puerta de Baeza: Hay multitud de leyendas jiennenses que insisten en ello, en que las galerías y cuevas secretas de la ciudad poseen un tesoro, y en todo en un contexto misterioso y oculto que hay que respetar, para evitar terribles consecuencias. Tesoros que no tienen que ser siempre materiales, sino que serían sagrados y tendrían que ver con el secreto conocimiento que se guardaba en la ciudad santa del santo reino Jaén.
En la plaza de los Huérfanos de Jaén, en donde estaba una de las imponentes puertas de la muralla, la de Baeza, de la que ahora solo queda poco más que los cimientos, se sitúa una de las leyendas más curiosas y esotéricas que se conservan.
Se trata de un tesoro posiblemente propiedad de la familia judía que habitaba esa casa y que algún día volvería para recuperar sus propiedades tras la expulsión de los judíos de Jaén. Cuenta que unos ganaderos que estaban de viaje pidieron pasar la noche en una casa entre la plaza de los Huérfanos y la calle del mismo nombre. Aceptando la dueña por la generosa retribución que le ofrecían los pastores, estos se alojaron en el sótano, como ellos querían. A media noche la hija de los dueños se despertó y oyó unos extraños susurros que procedían de los sótanos de la casa, y sigilosamente descendió hacia ellos y vio, sin que los hombres se percataran de su presencia, como estos se encontraban alrededor de una vela encendida y pronunciaban unas palabras en un idioma que no comprendía. Tras las palabras y el ritual se abrió mágicamente uno raja en los muros; sin pausa, los pastores entraron por la grieta y al poco salieron cargados de monedas, joyas y otros objetos preciosos.

Apagaron la vela y entonces la brecha del muro se cerró. Al día siguiente los ganaderos abandonaron la casa, y la muchacha, que había memorizado las extrañas palabras que oyó pronunciar, pidió a su madre, tras decirle escuetamente lo que había visto, que la acompañara al sótano esa misma noche. Encendió la vela, que estaba ya muy pequeña por el uso de los pastores, y repitió el ritual que había observado, pronunciando las palabras mágicas; entonces, efectivamente, se abrió de nuevo el muro, ante el gran asombro de la madre. Mientras que la madre se quedó sosteniendo la vela, la hija entró en la cueva y deslumbrada ante el magnífico tesoro que cobijaba se entretuvo, la madre desesperada advirtió que la vela estaba a punto de apagarse, que cogiese cualquier cosa y saliera corriendo, pero la codicia de la joven la entretuvo hasta que por fin la vela se apagó sin que la muchacha reaccionara a tiempo ante los gritos de la madre que veía cómo la entrada a la cueva se cerraba. La madre, desesperada, se lanzó hacia el muro, pero este ya era de nuevo una sólida pared de piedra. Allí dentro se quedó la muchacha.






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