martes, 29 de abril de 2014

Entrada del judaísmo en Jaén.

Podemos decir que la historia del judaísmo en Jaén ha significado para
nosotros un constante cúmulo de sorpresas desde el principio. Si
sorprendente fue descubrir que Jaén había tenido una notable comunidad
judía en la antigüedad, no menos lo sería saber de la existencia de un
barrio judío localizado o de una iglesia que casi con toda seguridad fue
anteriormente sinagoga.
Pero si el descubrimiento de esta parte de nuestra historia fue
impactante, aún más si cabe sería el encontrar posteriormente el
nombre de un judío jiennense en gran cantidad de publicaciones
sobre la historia del judaísmo español.
No podemos decir que no sabíamos nada de él. Habíamos oído hablar
"algo" de un gran médico, un gran sabio, que decían había vivido sus
primeros años en la llamada "Casa de los Rincones", e incluso sabíamos
su nombre, "ibn Shaprut.. Lo que no alcanzábamos a comprender en
aquellos primeros momentos era la verdadera importancia de Hasday ibn
Shaprut en la historia de los judíos españoles, en la historia de nuestro
país y por supuesto, en la historia de nuestra ciudad.
Con esta publicación intentamos difundir algo de la vida y obra de
Hasday, que para nosotros es sin duda el más ilustre jiennense de todos
los tiempos, y lo podemos hacer gracias a la desinteresada colaboración
de Francisco Bueno García, un malagueño que lleva más de veinte años
estudiando el judaísmo español y que nos ha "prestado", más bien
regalado a los jiennenses, ese artículo que descubriéramos en internet y
que tanto asombro causó entre nosotros. Hace más de mil años nació en Jaén un personaje importantísimo en la
historia de la propia ciudad y de España. Su dimensión trasciende la
tierra que le vio nacer puesto que fue una figura señera del califato de
Córdoba. Trasciende las fronteras de España porque fue embajador de
Abd al-Rahman III ante los dos grandes imperios de la época y tuvo una
influencia muy importante en las relaciones internacionales. Trasciende
su propia dimensión de político pues fue un gran médico e investigador.
En mi opinión debe permanecer en el recuerdo, ser admirado por sus
paisanos de hoy, no solamente entre los sabios o los historiadores. Por
eso accedo gustosísimo a que se editen estas páginas. Sería muy feliz si
contribuyen a que los no profesionales de la historia también le admiren,
le recuerden y le conozcan.
Digamos en primer lugar algo sobre la época en que vivió Hasday.
Se puede decir que es medianamente conocida la civilización y la vida
musulmana en el califato de Córdoba. Se conoce bastante menos la vida
de los judíos de España en esa época. Por ello permitidme que os diga
unas palabras sobre ellos para situar a nuestro personaje.
Las relaciones entre judíos y musulmanes en la España de los siglos IX y
X fueron muy buenas para los judíos y provechosas para los
musulmanes.
Al principio de la dominación musulmana los judíos fueron considerados
como protegidos de los invasores. Aumentaron en número y en posición
social al llegar los nuevos conquistadores.
Sefarad es el nombre que los judíos dieron a la península ibérica desde muy antiguo. Precisamente, por ese motivo, existe actualmente una Red de Juderías en España que lleva el nombre de “Caminos de Sefarad”. Uno de los objetivos actuales de la Asociación Socio-Cultural Inventa, es que la ciudad de Jaén entre a formar parte de dicha red, promocionando nuestro casco antiguo a nivel internacional y refrescando la memoria de los jiennenses sobre una parte de nuestro pasado que no podemos dejar en el olvido.
Jaén fue una de las ciudades de Separad, pero también uno de los lugares donde la convivencia pacífica entre musulmanes, cristianos y judíos se hizo patente. Jaén formó parte de la denominada “España de las Tres Culturas” y hoy, junto al resto de ciudades hermanas en este sentido, tenemos mucho que decir al mundo en el actual contexto de conflictividad internacional.

Para poder situarnos en la importancia y la antigüedad de las comunidades hebreas de Sefarad, hay que comenzar por decir que los datos más antiguos sitúan la presencia de los judíos en la Península Ibérica a raíz de la destrucción el Templo de Jerusalén por el emperador romano Tito, en el año 70 d. C. Sin embargo, hay quien sostiene que la presencia judía en estas tierras es incluso anterior al nacimiento de Cristo y cierto es que, en el Antiguo Testamento, podemos leer: “… y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad” (Abdias, 1-20). Ya en tan lejana época la palabra Sefarad quería decir España.

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